Estrés y defensas bajas: cómo afecta al cuerpo

fecha

Vivimos en una sociedad en la que el estrés forma parte del día a día. Las prisas, las preocupaciones laborales, familiares o personales pueden acabar afectando a nuestro bienestar físico y emocional. Uno de los efectos más frecuentes, pero menos visibles del estrés es su impacto en el sistema inmunitario. ¿Sabías que estar bajo presión constante puede hacer que tus defensas bajen? A continuación, te explicamos cómo sucede y qué señales debes tener en cuenta.

¿Qué es el estrés y por qué nos afecta?

El estrés es una respuesta natural del cuerpo ante situaciones que percibe como amenazantes o exigentes. En pequeñas dosis puede ser útil, ya que nos activa y nos ayuda a reaccionar. Sin embargo, cuando se mantiene en el tiempo y no se gestiona adecuadamente, se convierte en un problema de salud.

Durante una situación estresante, el cuerpo libera hormonas como el cortisol y la adrenalina. Estas sustancias preparan al organismo para una respuesta rápida, pero si se mantienen en niveles elevados durante mucho tiempo, pueden provocar alteraciones en diversos sistemas del cuerpo, incluyendo el inmunológico.

Estrés y sistema inmunitario: una relación directa

El sistema inmunitario es el encargado de defendernos frente a virus, bacterias y otros agentes patógenos. Cuando estamos estresados de forma prolongada, los niveles altos de cortisol reducen la eficacia de nuestras defensas. Esto significa que somos más vulnerables a infecciones, resfriados, gripes y otros problemas de salud.

Además, el estrés también puede influir en los hábitos de vida: dormir mal, alimentarse peor, moverse menos… Todo esto también afecta negativamente al sistema inmunitario.

Señales de que tus defensas pueden estar bajas

Aunque cada persona es diferente, algunos signos que pueden indicar un sistema inmunitario debilitado por el estrés son:

  • Infecciones frecuentes (resfriados, herpes, cistitis…)
  • Cansancio constante
  • Heridas que tardan en cicatrizar
  • Problemas digestivos
  • Mayor sensibilidad a alergias o irritaciones

Si notas varios de estos síntomas de manera repetida, es importante prestar atención a tu nivel de estrés y buscar formas de reducirlo.

Cómo proteger tus defensas frente al estrés

La clave está en el equilibrio. Aunque no siempre podemos eliminar el estrés, sí podemos aprender a gestionarlo mejor para que no afecte tanto a nuestro cuerpo. Algunas recomendaciones generales incluyen:

  • Mantener una rutina de sueño adecuada
  • Seguir una alimentación variada y equilibrada
  • Practicar ejercicio físico regularmente
  • Buscar momentos de descanso y desconexión
  • Aprender técnicas de relajación como la meditación o la respiración consciente

No se trata de hacer cambios drásticos, sino de incorporar pequeños hábitos que te ayuden a sentirte mejor y más fuerte frente a las adversidades.

Escucha a tu cuerpo

El cuerpo suele enviar señales cuando algo no va bien. Prestar atención a cómo te sientes, tanto física como emocionalmente, es el primer paso para cuidar tu salud. Recuerda que el estrés es una respuesta natural, pero no debería convertirse en un estado permanente. Cuidarte es siempre una buena inversión.

¿Te ha parecido interesante? Puedes seguirnos en redes sociales para más consejos sobre salud y bienestar, y no olvides suscribirte al blog para no perderte ninguna de nuestras publicaciones. ¡Nos encantará leerte en los comentarios!

Más
ARTÍCULOS

Ponte en contacto con nosotros

¿Tienes alguna duda? ¡Rellena este formulario y ponte en contacto con nosotros!

© 2023 Farmacia Guerra | Aviso Legal y Política de Privacidad | Política de Accesibilidad | Desarrollado por Mk Pro